A Doble Espacio


Por Enrique García Cuéllar garciacuellar@chiapasnow.com

 


  29 de octubre de 2010

Mi amigo Isaí López, excelente reportero, nos manda una nota positiva: “El Cañón del Sumidero está prácticamente limpio”. Ya era hora de esa noticia, entre todo lo que sufrimos diariamente, aparece como un respiro esa muestra de respeto al ecosistema, además de ya no constituir una vergüenza ante los visitantes.
 Cada vez que yo veía los promocionales donde aparecía el Cañón del Sumidero me daba vergüenza, porque la gente se imagina una cosa a partir de esas fotografías y, a la hora de llegar a hacer el recorrido desde el embarcadero, se le viene encima la realidad: lancheros que juegan carreritas y ya han sufrido choques, precios de abuso; basura por toneladas en una zona del río, configurando un espectáculo deprimente.
 No sé si los lancheros ya no juegan a las carreras ni sé si la atención es de primera, como lo merece el turista. Pero con saber que ya no hay basura es más que suficiente, porque han quitado esa afrenta contra todos los chiapanecos, orgullosos de sus bellezas naturales empobrecidas por la incuria de tantos irresponsables.
 ¿Cómo van a mantener limpio el río? Es lo que no sabemos, porque la basura baja de distintos municipios donde la gente no tiene la menor intención de cambiar sus hábitos. Tal vez si habilitan una zona del río como procesadora de basura, pueda quedar resuelto el problema, pero mientras sigamos viendo la manita que sale de la ventana del auto y tira la bolsa con popote, no tendremos esperanza alguna de vivir en ciudades limpias. Y no es descuido de las autoridades; es la persistencia nefanda de pésimos hábitos como ciudadanos.
 Queda, pues, en el aire la pregunta: ¿Cómo van a mantener limpio el río?


28 de octubre 2010

El país se está desmoronando. El edificio de la Policía de Los Ramones, Nuevo León, es una triste metáfora de ese derrumbamiento. En la foto publicada por El Heraldo de ayer aparece el inmueble balaceado exageradamente, en un alarde de poderío e impunidad  frente a un Estado nacional que no atina a implantar una estrategia efectiva en su lucha contra el narcotráfico.
 Esto no puede durar más que lo restante de este sexenio. Más tiempo sería el exterminio de cualquier esperanza razonable. La gente del norte del país vive en permanente zozobra. Por fortuna, Chiapas mantiene una paz relativa muy elevada respecto a los estados violentos. Eso atrae inversiones, pero tenemos que admitir, que toda paz, en estas circunstancias, es precaria.
 Cuando la balacera es la cotidianidad, nadie puede ser realmente productivo. Las consecuencias económicas son desastrosas, pues no hay creación ni trabajo transformador, de tal suerte que los “daños colaterales” no se reducen (si puede llamársele propiamente “reducción”) a la pérdida lamentable de vidas humanas; en realidad se extienden a prácticamente todas las actividades legales, inhibidas por la propia violencia.
 En este ambiente se gesta la sucesión presidencial. No hay todavía más que una lucha sorda, declaraciones desde el exterior, desde el interior del país, estratagemas ocultas, y es difícil que escuchemos un discurso convincente que sirva de fundamento a un futuro mejor.
 Una nueva política, por desgracia, será expresada en una nueva demagogia, si es que la imaginación es suficiente para elaborar ese discurso convincente. Hasta el momento, según se ve, se han agotado las palabras.


27 de octubre de 2010

Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la entidad más endeudada como proporción de su propio PIB estatal es Chiapas, con 3.8%, ya que el saldo de sus obligaciones financieras incluye dos emisiones con ingresos derivados de la recaudación del Impuesto sobre Nóminas.
 Si a lo anterior le sumamos los efectos económicos de los desastres naturales, concluiremos que las finanzas de Chiapas están quebrantadas más allá de lo deseable en este año de 2010.
 Especialistas consultados por este columnista, aseguran que se ha hipotecado al estado para los próximos 20 años, bajo el manto protector de una política de generosidad hacia ciertos sectores. No es inversión, señalan, es gasto irrecuperable, como a fondo perdido.
 Refieren, además, que la administración de Juan Sabines Guerrero emitió en dos ocasiones bonos bursátiles que se liquidarán con la recaudación del Impuesto Sobre Nómina. Por tal concepto, Chiapas quedó en el cuarto lugar nacional con este tipo de endeudamiento y son sólo ocho los estados que tienen deudas de tal categoría.
La Secretaría de Hacienda señala que el estado tiene un adeudo por este motivo de 5 mil 612.9 millones de pesos, lo cual lo ubica sólo por debajo del Distrito Federal (8,200 mdp) que ocupa el primer lugar; Chihuahua (7,668.7) con el segundo y Veracruz (8,374.7) con el tercero.
Resulta importante señalar que en 2006, año en que recibió el gobierno Sabines Guerrero, la deuda pública de Chiapas se ubicó en 881.7 millones de pesos, pero al año siguiente pasó a 6 mil millones de pesos y a junio de este año estaba estimada en 8 mil 793.8 millones de pesos, casi diez veces la deuda heredada.
Todos estos datos emitidos por la SHCP circulan libremente en la red de Internet. El juicio al respecto queda a cargo de quien los lea.


26 de octubre de 2010

Lo hemos anunciado en este espacio desde hace varios meses. La verdad es que nunca antes había sido tan oportuna la prevención, el aviso por parte de Protección Civil del Estado de Chiapas, ante las amenazas que nos han agobiado en esta temporada de huracanes que aún no termina, pues anda rondando Richard y va a dejar lluvias capaces de remojar y reblandecer laderas y cerros.
 La empresa calificadora “Focus” ubicó a Chiapas como el estado con mejor desempeño durante las afectaciones, a pesar de que sufrimos lamentables pérdidas de vidas. Hubieran sido mayores de no haber actuado con la atingencia y la oportunidad características en esta ocasión.
 El desempeño alcanza 7.24 puntos frente a los otros estados del sur, expuestos también a las contingencias del tiempo. El que más cercano estuvo fue Veracruz, con 6.60 puntos. Y no se debe bajar la guardia en ningún momento hasta en tanto no se haya acabado, por fin, esta temporada de tormentas.
 Esa calificación, empero, no deja al estado exento de cualquier desgracia en el futuro. Pensar tal cosa sería un absurdo, pero lo apunto porque no faltarán los que deseen llevar agua a su molino con cualquier pretexto. No deja libre, decía, a Chiapas de una emergencia y hasta de eventuales desgracias personales. Lo que nos dice la estadística es que por el Gobierno del Estado no ha quedado y nada más. Han cumplido cabalmente las autoridades con su compromiso social de prevenir, de avisar, de tomar medidas oportunas. No hay ni adivinos ni magos en ese aparato gubernamental. Eso me queda más que claro.
 Hay confianza, eso sí, para atender en el futuro cualquier recomendación al respecto. La gente va a hacerlo, porque ya constató el grado de responsabilidad de sus autoridades en estos menesteres.
 Así se construye, poco a poco, la confianza ciudadana.


25/octubre/2010

Tengo en mi correo un despacho del Gobierno del Estado, donde se informa, escuetamente, que el gobernador Juan Sabines Guerrero convivió con líderes religiosos cristianos y se unió a la “filosofía del amor al otro y la paz”, como fundamentos para la convivencia en Chiapas.
 Pareciera un asunto menor, pero resulta de gran importancia en los días actuales la aceptación de las diversas denominaciones religiosas dentro del estado de Chiapas, porque solamente así se alcanza una paz que se perdió hace muchos años y se reencontró hace apenas poco tiempo, debido precisamente al establecimiento de una política cuidadosa, respetuosa y garante de la paz.
 Hace un buen rato que no sabemos de enfrentamientos religiosos. Y si se dan, es con una frecuencia mucho menor y sin la intensidad que testificamos en el pasado cercano, sobre todo a finales de los noventas, cuando el estado estaba sumergido en un caos, sin gobierno, donde hirvió la violencia y acabó por expresarse de manera brutal en la matanza de Acteal. No debemos perder esos registros de la memoria, pues solamente así podremos valorar la paz alcanzada en la actualidad.
 Son muchos los estados que añoran la paz de otros tiempos. Por fortuna, en Chiapas podemos respirar tranquilos todavía. No estamos cantando victoria (nadie lo haría) pero sí podemos disfrutar de un clima de convivencia que incluso ha atraído a empresarios de otros estados.
 Y es en Chiapas donde conviven muchas denominaciones religiosas, de diversa índole e historia, y no obstante ello, la paz puede hasta ahora ser subrayada como un factor incólume que ha permitido el desarrollo en distintos campos del quehacer humano.
 Es un asunto de importancia toral lo abordado por Sabines Guerrero, en cuanto a su política en relación con los líderes religiosos: el respeto como común denominador y a la vez salvaguarda de los más elevados valores sociales y familiares. Desde luego que no se trata de un asunto menor, si es que tenemos memoria.