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Títeres y Cabezas por Ausencio García

29 de octubre de 2010

Dicen los taurófilos que “lo bien toreao es lo bien arrematao”. Y varios alcaldes de Chiapas están rematando pésimamente los tres tercios, que empezaron bien con el capote; mal clavaron las banderillas y ahora se les cansó el toro y a más de alguno alcanzará a darle una cornada, como le sucedió a Manolete con Islero, el burel que lo mató. Ya no cuadran las cuentas, las obras quedaron inconclusas y no les queda más que soportar el resultado de su inepcia, de su propia irresponsabilidad. Es el caso de Tapachula, de Cacahoatán y de Huixtla acá en la Costa de Chiapas. En la capital del estado hay un administrador excelente y no tendrá problema alguno al entregar el Ayuntamiento a su sucesor. Acá en Tapachula, por el contrario, está detenido el proceso entrega-recepción debido a que lamentablemente dos más dos dan cuatro. No va a haber buen remate; podría regresar la res viva al corral y la rechifla por parte del respetable no se hará esperar. Es una lástima que esta Perla del Soconusco siempre sea víctima de malos alcaldes. No ha habido uno bueno desde que me acuerdo. Antes, porque eran del PRI. Ahora porque son del PAN, del PRI o del partido que sea, el caso es que la administración municipal, a pesar de haber recibido programas y recursos suficientes por parte del estado y la Federación, no resultó funcional y el dinero fue dilapidado, desperdiciado. ¿Qué mal están pagando los tapachultecos? ¿Qué pecado cometieron en el pasado para que les hayan tocado tantos presidentes municipales maletas al hilo? Nadie se salva, estén o no en el bote; anden o no anden huyendo. Por lo menos quedó el Parque Bicentenario, que sirve bastante a la población. Pero no es obra municipal, sino estatal. Y las calles no recibieron la manita de gato que el alcalde había prometido apenas hace un mes. En el caso de Huixtla, el pobre de Pilo Lugardo ya no halla dónde esconderse porque ni le alcanzó la paga para la obra pública, ni cumplió su palabra de ser un buen presidente municipal. Ha resultado el peor de las últimas décadas. Las redes sociales lo traen por la calle de la amargura y exhiben sus negocios, esos sí bastante prósperos, como resultado de su administración donde no hubo otra ley que la del embudo: todo para mí. Mientras no se vigile celosamente la aplicación de los recursos por parte de los organismos creados para ello, las administraciones municipales de todo el país no serán otra cosa que un botín de vivales, de inescrupulosos sujetos metidos a la política porque no pueden hacer nada en otro ámbito de la sociedad. Bien decía el desaparecido y admirado médico Gilberto Gómez Maza: “en cuanto están en la diputación local, ya se frotan las manos pensando en la federaluca”. Es que no saben hacer nada y la política los cobija, los protege, los mima y los mantiene. ¡Qué bonito!

“La Autoridá”

Sucede que el reportero de Diario del Sur, César Solís, publicó una nota donde acusan a una persona de aprovecharse de un programa gubernamental. La nota tiene nombre y apellidos de la persona acusadora, así como su fotografía. Luego la Fiscalía de Distrito, a través del titular de la Mesa Siete “B”, Reynerio Hernández Pérez, me pide por escrito, en una redacción enrevesada, que le diga “quién pagó la publicación de esa nota”. Les hablé por teléfono y me atendió un licenciado, por supuesto. Le dije que era absurda la petición, porque todos los datos estaban en la nota y nadie la había pagado; era una nota reporteada. Me pidió que se lo contestara por escrito. Le dije que no. Me dijo que me lo ordenaba “la Autoridá”. Le dije que no podía ordenármelo. Me preguntó por qué no respetaba a “la Autoridá”. Le dije que yo respetaba las leyes, no “la Autoridá” y que no había ninguna ley que me obligara a cumplir con su absurda petición. Me dijo prepotente y colgó el teléfono. Ahora falta que “la Autoridá” me detenga por no hacerle caso a sus peticiones mafufas. Les encargo que me vayan a visitar. No les pido que me lleven cigarros porque no fumo, pero por lo menos hagan sándwich para no tener que comer lo que dicen que dan en el bote.

Fruticultores

El señor Eusebio Carlos Ortega Contreras, presidente de los fruticultores del Soconusco, dice que el gobierno federal los ha desamparado porque no les dio un apoyo para sanidad vegetal. Yo le digo a don Carlos que el gobierno federal no solamente los ha desamparado a ellos, sino a el resto de millones de ciudadanos de este país, muchos de los cuales hasta han perdido la vida en fuego cruzado, sin deberla ni temerla, porque ni tiempo les da de tener miedo. El gobierno federal ha dejado a los ciudadanos a su suerte y a los resultados de tal desamparo les llama “daños colaterales”. Así es que si los fruticultores están tristes porque no les llegó su apoyo a través del FIRA, que miren hacia donde están velando a los recién muertos diariamente, cifras que nos escalofrían a cada veinticuatro horas. Por lo menos los fruticultores están vivos. Ya con eso tienen, digo yo.

Se murió

Ricardo Forster, brillante intelectual argentino, declaró a La Nación que “Si Néstor Kirchner transmitió algo es una convicción radical respecto de su profundo deseo de vivir un país más justo y equitativo. (…) Fue un hombre que estaba apasionado con la posibilidad de devolverle al país una dignidad que había perdido y, sobre todo, distribuir mejor para el conjunto de los argentinos”. Añadió que “Néstor Kirchner era un hombre común y corriente con el cual se podía tomar un café en una esquina. Era el amigo del barrio. Un hombre absolutamente festivo y amigo de sus amigos. Un hombre apasionado y que tenía esa fibra para poder tomar decisiones cuando hay que tomarlas (…) mucha gente vio eso de Néstor Kirchner hasta que comenzaron a construir una imagen de un personaje casi monstruoso. El violento, el crispado y yo que sé cuántas cosas más, cuando en realidad era un hombre fiel a sus ideales políticos y con una gran capacidad de escucha. (…) A aquellos que veníamos del mundo de las ideas, de la universidad, de los debates culturales que muchas veces están cerrados sobre sí mismos, nos abrió la puerta a la participación en la vida democrática (…) Creo que a Kirchner, sacando a aquellos que lo han odiado hasta el extremo de desearle la muerte y que son una minoría, el resto lo va a extrañar infinitamente y van a recordar su presidencia entre las más importantes de la historia del país, no me cabe la menor duda de que Kirchner entró por la puerta grande a la historia argentina”. Hay quienes lo comparan con Juan Domingo Perón, sin embargo, las coordenadas geopolíticas y temporales impiden hacer tal parangón. Kirchner en realidad vino a representar la salida del caos que parecía insoluble en Argentina. Recordemos el famoso grafiti: “Ya estamos hartos de realidad; queremos promesas”, en la calle de Buenos Aires. Kirchner fue la solución y por eso votaron por su esposa, Cristina, porque sabían que detrás del poder estaría Néstor. Eso me parece. Murió de un paro cardiorrespiratorio a los sesenta años de edad. Visto desde mi perspectiva, un chamacón.

Libro

Gabriel García Márquez presentó ayer en la ciudad de México su libro “Yo no vengo a decir un discurso”. Este título refleja la aversión del Nobel de Literatura a colocarse en el podio para hablar ante un público. Luego de haber recibido el Premio Nobel tuvo que hablar en público y tiene que hacerlo muy frecuentemente. Ya ha de haber perdido el miedo. Yo creo que si le sugiero que tome un curso con Miguel Ángel Cornejo no va a querer. Mejor no le digo nada.

Ya acabó ya

Se acabó el espacio, así es que no queda más que agradecerle la lectura de estos títeres. Gracias por sus correos de felicitación, son muy sabrosos. Que vengan más, por favor. No olvide que el correo es eagarciac@hotmail.com Sale.

 

 



28 de octubre de 2010

Siempre hay lugares exclusivos de los conocedores, rincones ocultos o manifiestos, pero invisibles para el ojo del turista, acostumbrado a deslumbrarse con letreros atractivos. En cada ciudad del mundo hay un espacio especial para la gastronomía. Especial por ser el mejor, no por su lujo o su centelleo. Uno de esos lugares de Tapachula es El Oasis, una esquina que guarda aromas y sabores deliciosos, diariamente. Ahí se dan cita los notables del periodismo (notables por las más disímbolas razones, por supuesto, pero notables) y de otras disciplinas. En lo personal, me gusta ordenar un hígado encebollado que preparan muy sabroso. En ese momento me abstraigo y dejo de pensar en el colesterol por un pequeño rato. Antes había una pequeña mesera, blanquísima, de ojos mayas y nariz de Pakal. Era guatemalteca y callada. Su mirada atravesaba todos los objetos y, para decirlo poéticamente, carecía de presencia en el tiempo y en el espacio. Era como una imagen venida del pasado remoto, cuando las pirámides estaban en uso cotidiano y no eran aún los vestigios que ahora son. Ya vendría el futuro. ¿Cómo se llamaría esa muchacha heredera del ser taciturno maya? Pues se llamaba Italia, sin nada qué ver con lo que debía esperarse. Ejercía un atractivo extraño y no veía a nadie directamente, traía su misterio consigo y dejaba su estela al servir las mesas. La creí parte de El Oasis, pero se fue y no supe a dónde.
 Recuerdo que los sábados por la mañana, Rubén Guízar era capaz de bajarse él solito un enorme plato de chicharrón en salsa verde, con casi un kilo de tortillas. Todo lo aderezaba con su plática y sus humoradas. Tenía datos de todo lo que había pasado y a veces se adelantaba a lo que iba a pasar. Su voz aguardentosa sonaba autoritaria y sus ojos se le cerraban de risa cuando alguna puntada se escapaba a los circunstantes. Ese plato sabatino fue quizá el que le pasó la factura al final de sus días, aunque algunos prefieren culpar a un pleito indeseado la víspera de su muerte.
 El Pelón Zúñiga, hombre simpático y con más cabello que cualquiera de los que ahí nos hemos reunido, tiene la música por fuera y por dentro. Sabe soltar la gracejada, se ríe de la vida y la disfruta, al igual que los chilaquiles o las quesadillas. Nunca he sabido por qué le dicen “Pelón”, quizá así lo mandaban a la escuela sus padres, pues pertenece a la generación del copetito en la frente a los seis años. Y normalmente le dicen “Pelón” a alguien que se distingue por inquieto y activo. Tal vez sea por eso. Y muchos juegan a la política, lanzan sus dados, saben que van a perder pero participan por el gusto de estar en la cresta de la ola. Todo se resuelve en una mesa de El Oasis, aunque al salir, el mundo siga exactamente igual. No puede ser de otro modo. ¡Si los políticos supieran lo que de ellos se dice en un lugar así! Digo, si lo supieran, se deprimirían o, en casos extremos, se retirarían del quehacer público. Sin embargo, la pasta de que están hechos los políticos es muy resbalosa y resisten, bien vistas las cosas, lo que sea.
 Hay en El Oasis un sector que da a la calle. Es un espacio reducido, totalmente impropio para una conversación reservada entre políticos. Atrás, en “la trastienda”, está un jeep de los años cincuentas, azul, con sólo el velocímetro en el tablero. Se ve pesado e invencible. El dueño lo ama y por eso pide las perlas de la virgen por él, para que nadie se lo compre. En esa trastienda es donde se da el hervidero de opiniones a voz en cuello, impropio para los políticos, pero los opinadores de café no pueden ser acallados con nada. Las carcajadas refrescan el ambiente y luego lo recargan de ironía.
 Supongo que cada ciudad del planeta tiene un lugar así. En este trópico húmedo, el sabor pueblerino —mucho mejor que el impersonal de las ciudades grandes— se mezcla con los aromas de una pequeña cocina abierta, donde se afana la chef, con sus ayudantes ilegales de quienes puede esperarse tardanza o diligencia, amabilidad o  de plano una carota de desprecio. Es el lugar de la convivencia, del guiso atinado, de los huevos rancheros insuperables y, por supuesto, del hígado encebollado inigualable.

¿Anda malito?

Me llegó un correo donde aseguran que hay una relación entre los padecimientos personales y el alma de quien los sufre. Esto significa que muchas veces:

El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Con razón hay gente que vive enferma de eso y más. El poeta Hernán Becerra me asegura que el rencor produce cáncer. No ha de ser en todos los casos, porque yo conozco a gente sumamente rencorosa a la que no le pasa nada. Ni le entra la bala, en serio. Y hay gente que, llena de orgullo, dice: “Yo soy muy rencoroso”, como si fuera una cualidad. Y me dice que la envidia causa sida. Eso ya me parece una exageración, porque con tiña que fuera, andaríamos todos tiñosos. Dejémoslo en tiña, que ni lo es. El caso es que me cuenta el jefe de Redacción que en La Encrucijada conoció a un señor de cien años que lanza las redes al río y al mar y saca para vivir tranquilamente. Pues esa gente es sabia, por eso es sana. Los sabios y los conchudos duran mucho tiempo perfectamente sanos. Lo malo es cuando el cliente no es ninguna de las dos cosas. Cuando uno va sobre el río, allá por Las Garzas, se mira a la gente ya mayor, sin camisa y curtidos por el sol. No tienen cáncer de piel ni la ciencia lo puede explicar. No tienen los padecimientos de la gente de la ciudad y la ciencia tampoco puede explicarlo. En cambio, un ejecutivo neoyorquino jamás tendrá esa expectativa de vida, mucho menos si está pendiente del Dow Jones o del Nasdaq, conceptos inexistentes para el pescador costeño. Lanzar la red es un arte de pesca y requiere un manejo adecuado. Ese ejercicio nos dejaría exhaustos a los citadinos en una sola lanzada. Es que no estamos integrados a la Madre Naturaleza; en realidad entre esa progenitora y nosotros se interpone el pavimento, la basura, los taxis, las combis, el regateo en el mercado, las paredes de la oficina y hasta el aire acondicionado, por no hablar de la quincena y las tarjetas de crédito, los pagos en abonos y la maldita moda que trae al género femenino y a los metrosexuales en la pura neurosis. Ese pescador es sabio, mucho más que un egresado de Harvard o Cambridge. Y no necesita más que su red para sobrevivir. ¡Bendito sea Dios!

Libro

Leo el libro de Lohn Whitmore denominado “Coaching”, donde aparecen las técnicas más recientes en cuanto a la asesoría política y organizacional. A primera vista parece demasiado técnico y poco humanista. Ya examinado con detenimiento es exactamente eso: un conjunto de recetas para lograr metas en el posicionamiento de una imagen determinada. Ahora le llaman “imagología”, para que los políticos puedan desplazarse con seguridad en distintos ambientes. La imagen se construye, se establece y se cuida, porque de la percepción que tengan los gobernados, dependerá el futuro del político. Van cambiando las técnicas conforme pasa el tiempo. La presencia de Internet arrojó nuevas variables en este quehacer indispensable. Es interesante.

Ya acabó ya

Se acabó el espacio, así es que nos vemos mañana con más títeres. Gracias por sus correos. Sale.   

 

 




27 de octubre de 2010

Le salió lo vivillo a Marcelo Ebrard, al decir que las alianzas sí se valen en el Estado de México, pero no valen para la Presidencia de la República. Esto equivale a “que se cumpla la voluntad de Dios en las mulas de mi compadre, no en las mías”. Es su manera particular de entender la “democracia”, bajo la ley del embudo. Ya está apareciendo, conforme se vencen los tiempos políticos, la verdadera condición de cada uno de los aspirantes. Para eso me gustaban.

Saqueo

En La Encrucijada, en plena costa chiapaneca, el saqueo de flora y fauna no hay quién lo pare. Se hace un gran negocio con los recursos naturales de Chiapas y no hay autoridad, de ningún ámbito, que detenga la depredación salvaje. Poco va quedando de Chiapas. Hay muchísimo menos de lo que teníamos como recursos hace, digamos, veinte años. Y no se diga de cuanto don Miguel Álvarez del Toro nos narra en su clásico “Así era Chiapas”. Eso ya de plano no existe. ¿Quién defiende, con qué leyes, con qué armas, con qué argumentos, el patrimonio de toda la humanidad? Nadie. Es una verdadera lástima. Cada quién anda en lo suyo y a nadie le importa lo de todos.

El único

Dice el presidente Calderón que el único camino que hay contra el narco es el que está siguiendo. “No hay otro”, dice. Mientras tanto, el ex presidente Vicente Fox, el tristemente célebre descerebrado ex presidente, da sus recetas en contrario, nomás por abrir la bocota, porque ni idea tiene de nada, su cabezota nomás ha de tener aire y alguna canica perdida allí adentro. La verdad es que ni Calderón ni Fox tienen idea de cómo hacerle para recomponer el país que descompusieron en apenas nueve años de panismo, al grado de que se llega a pensar que “estábamos mejor cuando estábamos peor”. Por ahora, hasta en Saltillo, donde no sucedía nada y se consideraba plaza sellada, hubieron de lamentar la muerte de una señora y sus dos hijos, quienes quedaron en fuego cruzado y formaron parte de la enorme suma de daños colaterales de esta lucha. Habrá qué decirles a sus parientes dolidos que “no hay otro camino”.

Nunca me gustó

Jamás me gustó el estilo de Chavela Vargas, la costarricense que se viste de mexicana y radica en España. Canta feo, con voz ambigua y a gritos de machismo o hembrismo. Ahora tiene 91 años y ha dice la nota de la agencia EFE que “se mantiene brava”. ¿Pues quién la hizo enojar? Yo creo que la están reconociendo simplemente por longeva, no por artista. Aunque sé de gente a la que le gustan sus interpretaciones. Bueno, cada uno con su gusto.

Correo

Soy lector de sus títeres y ya en una ocasión tuvo la gentileza de editar un comentario mío. Ahora no puedo de dejar pasar por alto algunos términos y de entre ellos dos, del argot médico, y que hoy lo volvió a escribir, yo creo que en esta ocasión ha de haber sido por  “error digital”, pospriando, debe decir postprandio, cuyo origen es francés post-prendre. La medicina tuvo mucha influencia francesa y de hecho es una escuela aún reconocida por hacer de la medicina un arte, el arte de la clínica, a la inversa de la norteamericana, que es más tecnológica. Por ello tenemos muchos vocablos de origen francés y el otro terminajo, de origen griego: “los hipocondrios” plural porque tenemos dos, derecho e izquierdo, y forma parte de cómo se divide topográficamente el abdomen y de los 9 cuadrantes que son, estos dos, están justo debajo de las costillas, separados por el epigastrio y es muy diferente de “hipocondríaco”, del trastorno mental de  quien tiene excesiva preocupación por su salud. Finalmente el término muy usado en los medios: “sendos”. La mayoría lo escribe como sinónimo de grande o descomunal, mientras que realmente quiere decir “uno o una para cada cual de dos o más personas o cosas”. Lo inconcebible es que lo usan como singular y no existe. Lo felicito por su preocupación de la buena utilización de este florilegio que gozamos, de nuestra lengua española, que actualmente, la juventud, la está estropeando en la música y en el tipo de escritura de mensajes en celulares. Con afecto. Dr. Lisandro Calvo Pérez.

Estimado médico: Efectivamente, escribí pospriandal en vez de posprandial, pero siempre sin la “t”, como posgrado. Así lo acepta la Academia. Y así, “sendos” es un numeral distributivo y significa uno para cada uno y no tiene singular; no podría tenerlo. Gracias por su texto ilustrativo acerca de la noble profesión de la Medicina y sus influencias. Se le llama “hipocondríaco” a quien, en su queja permanente, se lleva las manos a cualquier hipocondrio. Ésa es la razón, así es que existe una conexión directa entre la nominación de la psicopatología y los hipocondrios. Le agradezco su correo.

Duda

Don Ausencio: ya que usted me ha sacado de dudas antes, le pregunto por el significado de la palabra “deudo”, ahora que viene el Día de los Muertos. Gracias y lo felicito por sus Títeres. Armando Solís G.

Don Armando: Sí que es buena pregunta, porque generalmente consideramos a los deudos como a los sobrevivientes a un fallecido, lo cual es restrictivo. Los deudos son, llanamente, los parientes. Muertos o vivos, pero parientes. Al que sobrevive a un pariente se le llama “supérstite”. Este término lo usan en la actualidad, casi exclusivamente, los notarios públicos. Y ya encarrerado, le digo que la palabra “óbito” significa el fallecimiento de una persona, no el muerto en sí. De cualquier manera, cuando el feto muere en el vientre de la madre, he escuchado a algunos médicos y enfermeras referirse al “óbito” como al producto fallecido, cuando en realidad es el fallecimiento lo que nombran. De ahí “obituario”, relación de personas fallecidas. Existe la tendencia a creer que el verbo “acaecer” significa “fallecer”. Falso. Significa “acontecer”. Gracias por su correo.

Robos

En El Heraldo de ayer, viene una interesante nota de Mariana Morales, donde se cuenta cómo es que se andan robando lo que pueden de los panteones, cementerios, camposantos o como quiera usted llamarles. Hasta las lápidas se llevan los maleantes. Lo malo es que también se roban el epitafio grabado ahí. De los epitafios más célebres, destacan el de Groucho Marx:
“Disculpe que no me levante, señora”.

El de Molière, escrito por él mismo:
“Aquí yace Molière el rey de los actores
En estos momentos hace de muerto
y de verdad que lo hace muy bien”.

Epitafio de Ludwig Van Beethoven:
“Que los amigos aplaudan.
La comedia se ha acabado”.

Epitafio de Miguel de Unamuno:
“Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo”.

En un cementerio de Minnesota:
“Fallecido por la voluntad de Dios y mediante la ayuda de un médico imbécil”.

Epitafio de Ausencio García, escrito por él mismo:
“Ya acabó ya”.


26 de octubre de 2010

El poeta Alí Chumacero nació en Acaponeta, Nayarit el 9 de julio de 1918. En la adolescencia viajó a Guadalajara para continuar sus estudios y, años después, arribó a la ciudad de México, donde a la par de su oficio de corrector y tipógrafo, se dedicó a escribir algunos de los mayores poemas del siglo XX mexicano. Es autor de tres libros: Páramo de sueños (1944), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo (1956). Pocos poemas, si se comparan con la profusión de otros poetas y narradores, pero más que suficientes para alcanzar el reconocimiento como uno de los más grandes escritores de las letras mexicanas. Dejó de existir el viernes 22 de octubre pasado. Las letras mexicanas están nuevamente de luto.

Otro Chumacero

No sé si pariente del desaparecido poeta, pero existió Blas Chumacero, poblano, eternizado en los buenos tiempos como dirigente sindical. El periodista Luis Suárez me contó que en una ocasión, Blas Chumacero debía dirigirse a las huestes de trabajadores cubanos, allá en La Habana. Estaban los discursos a todo lo que daban y se acercó un cubano y le dijo a Luis Suárez. “Bla, bla, bla”. Y Luis le dijo que, efectivamente, era puro “bla, bla, bla”. Le repitió las palabras el cubano y Suárez le volvió a decir que sí, que eso era. Finalmente un mexicano que estaba ahí tuvo la amabilidad de traducirle al periodista lo que decía el cubano: “—Dice que va a hablar Blas”. Eso quería comunicarle el cubano y Luis Suárez no la había entendido. Hay una diferencia tremenda entre Blas Chumacero y el gran poeta nayarita, paisano de Amado Nervo, Alí Chumacero. Convergencia de apellidos y divergencia de trascendencia y quehaceres en México.

Conspicuo

Una persona, por teléfono, insistía en que la palabra “conspicuo” significaba “cerrado”. Por más que le dije que significa “distinguido, sobresaliente”, insistía. Ya no supe si quedó convencido luego que, al aire, le leí la definición de la Academia. Muchas veces la gente se pone a decir palabras sin saber su significado. En el norte había un señor, don Tomás, que confundía todos los términos. Incluso los hechos históricos. Una vez dijo: “—Yo, como Pitágoras, me lavo las manos”. Entonces Víctor Villarreal le dijo que quien se había lavado las manos era Pilatos. En vez de aceptar su error, don Tomás dijo: “—¿Pitágoras no se las lavaba? ¡Qué cochino!”. Otro, en Tampico, oía una palabra y la cambiaba de inmediato. Intercalaba el periódico, lo compaginaba, pero decía que trabajaba “entrecalando” el periódico. A los multifamiliares les llamaba, con una puntería involuntaria “antifamiliares”. Y decía que el entonces sempiterno líder del magisterio, Carlos Jonguitud Barrios, era “mi compadre Longitud”. Y las muchachas, en la playa de Ciudad madero, andaban en “biniki”, pero eran tan interesadas, que estaban “al mejor pastor”. Me imagino que su cabeza estaba enmadejada por dentro y por eso inventaba los términos. Para colmo, tenía un auténtico compadre que se llamaba Irving, nombre por demás extraño en Tampico, seguramente herencia de las petroleras inglesas y gringas. El caso es que era su compadre “Ire”, y lo decía rápidamente, como para salir del paso cuanto antes. Era todo un personaje en el periódico de Tampico.

A propósito

Conversaba con el profesor Gonzalo Santiago, de Harmon Hall, y se botaba de la risa cuando le dije que en Tampico había un bar denominado Manhattan, famoso, estaba en pleno centro. Se comían unas jaibas y otras botanas de rechupete. Lo curioso consistía en que era conocido como en “Manatán”, jamás le dijeron el nombre de manera correcta. “Vamos al Manatán”. El profesor no lo creía pero le hacía mucha gracia. Cuando le dije que eso era más o menos normal en México, si se daba bien cuenta, reflexionó. Decimos “Colgate” y no “Colgueit”; decimos “Sears” y no “Sirs”; decimos “Palmolive” y no “Palmolaiv”. Pues de la misma forma se referían al bar “Manatán”, ¿por qué no?

Por eso no lo miro

Díganme lo que quieran, pero la razón por la que no miro futbol mexicano es que está para llorar. Y no lo digo yo, lo dicen los expertos del periódico “Esto” y hasta así cabecean en la portada: “Para llorar”. ¿De dónde sacan que hay buen futbol mexicano? De la imaginación, que para eso existe. El “clásico” tiene de clásico que son malos desde hace décadas. Ya no hay garra, ya no existe el amor a la camiseta, a menos que ésta sea de marca. Pasó a mejor vida el futbol mexicano desde que lo vengo diciendo en estas páginas, pero no se quieren convencer. Bueno, pues que continúe la afición con su ilusión de ser fan de algún equipo maleta, que no hay de otros. Me dirán que El Chicharito metió dos goles para el Manchester, Cierto, no lo niego, pero El Chicharito no es el futbol mexicano, sino un jugador y nada más. Lo que no sirve es el futbol mexicano, convertido en una danza de millones y millonarios que no merecerían ganar lo que ganan. Francachelas, travestis, excesos, derrotas, indisciplina y más factores negativos son los que han determinado esta nula calidad de nuestro deporte. Se lo van a acabar. Se están tardando, pero se lo van a acabar.

Alcoholímetro

Es una de las buenas medidas que han dado resultado en Chiapas. Bueno, donde hay, porque en Tapachula todavía no se pone en marcha ese programa. En el DF agarraron a don Jesús Silva-Herzog Flores, el exsecretario de Hacienda, de Turismo y de no sé qué más, manejando con más grados de alcohol de los permitidos y lo remitieron a la Delegación. En su declaración preparatoria dijo que se había tomado un martini y una copa de vino. Me imagino que la copa como del tamaño de la Jules Rimet y el martini preparado como para despegar a la Luna. Luego declaró que estaba desempleado, pero quería ir a jugar tenis al otro día, que lo soltaran ya. Un desempleado que se baja martinis, vino y juega tenis no parece estar muy agobiado por su condición de improductivo, fuera de la Población Económicamente Activa. Hay signos de que vive holgadamente y se la pasa de a jefazo. Claro, el iris hay que hacerlo para impactar positivamente. Es una persona con gran trayectoria política y profesional, sin duda. Puede estar desempleado, lo cual no equivale a sin dinero, necesariamente.

Comida

Mi amiga Eloísa se gana el acento en que lleva su nombre cada vez que me invita a comer. Ayer se lució con un caldo de bagre, cono hojas de yerbasanta, laurel, especias y una papa. Luego vino la ensalada de lechuga con espinacas, uvas blancas y manzana. El plato fuerte lo constituyó un robalo que hacía 24 horas nadaba tranquilamente en la zona de Zacapulco, sin saber que yacería en mi plato un poco después. Estaba con una guarnición de nopales, laurel y otras delicias. Todo acompañado por un vinillo lambrusco. Excelente la comida, como siempre, aunque dice Omar, su marido, que la oyó decir que dejaría las postas de robalo, que tanto le gustan a él, “para una mejor ocasión”. Ella negó esa información, alegó que era falsa, pero de cualquier manera le pedí que me avisara cuándo sería esa “mejor ocasión” para ver si tendría la suerte de disfrutarla. Llegué pando y satisfecho a mi casa a tomar la siesta pospriandal (ya me aprendí la palabreja) y me reincorporé al trabajo con ánimos repuestos. ¿Cómo le quedarán las postas de robalo que hasta las dejó para “una mejor ocasión”?

Ya acabó ya

Se acabó el espacio, así es que no me queda más que agradecerle sus correos y pedirle que no deje de enviarlos, porque han estado escasos últimamente. Sale. 

   



25 de octubre de 2010

Ya están establecidas las cosas en la Serie Mundial de Beisbol. Texas contra San Francisco, precisamente al revés de los favoritos que eran Yanquis contra Filis. Va a ser un excelente duelo de picheo por parte de Cliff y de Lancecum. Veremos qué sale a partir del próximo miércoles en el Clásico de Otoño. Voy Texas.

Rambos

Se habían anunciado como “grupos de élite” de la Policía Municipal de Tapachula, pero salieron buenos para extorsionar y acabaron por desaparecer. Fueron millones de pesos los que se invirtieron en capacitar a esta policía y resultó una pérdida para el erario municipal. ¿Cómo se justifican esos gastos millonarios? Pues nada más no se justifican y punto. 


Lo que sucede en tu organismo cuando acabas de tomar un refresco de cola.

Primeros 10 minutos:
10 cucharadas de azúcar golpean tu cuerpo, 100% del total recomendado diariamente. No vomitas inmediatamente por el dulce extremo, porque el ácido fosfórico corta el gusto.

20 minutos:
El nivel de azúcar en la sangre explota, provocando un chorro de insulina. El hígado responde transformando todo el azúcar que recibe en grasa (Es mucho para este momento en particular).

40 minutos:
La absorción de cafeína está completa. Tus pupilas se dilatan, la presión sanguínea sube, el hígado responde bombeando más azúcar en la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina en el cerebro son bloqueados para evitar mareos.

45 minutos:
El cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer del cuerpo. (Físicamente, funciona como con la heroína.)

50 minutos:
El ácido fosfórico empuja calcio, magnesio y zinc para el intestino grueso, aumentando el metabolismo. Las altas dosis de azúcar y otros edulcorantes aumentan la excreción de calcio en la orina, o sea, estás orinando tus huesos, una de las causas de la osteoporosis.

60 minutos:
Las propiedades diuréticas de la cafeína entran en acción. Orinas. Ahora está garantizado que eliminarás más calcio, magnesio y zinc, de los cuales tus huesos necesitarían.
A medida que la onda baja sufrirás un choque de azúcar. Te pondrás irritado. Ya habrás eliminado todo lo que estaba en el refresco, pero no sin antes haber eliminado al mismo tiempo cosas de las cuales necesitará tu organismo.
 
¿Y esto se lo dan a beber a los  niños? Por eso existen a tan corta edad niños con diabetes y obesidad. Evita darles refresco de premio porque se terminaron su comida (hamburguesas, hotdogs, pizzas, tortas) especialmente de cola.  ¿De verdad amas a tus hijos? Piensa en eso antes de beber refrescos. Si no puedes evitarlos, modera su ingestión. Prefiere jugos naturales. Tu cuerpo lo  agradece.

Mujeres

Y siguiendo con el tema de por qué las mujeres han de batallar tanto para recibir un trato digno en las sociedades más atrasadas (que no es el caso de México, por fortuna; las hay mucho más atrasadas en ese aspecto), veamos lo que decía el filósofo del siglo VII antes de Cristo, Zaratustra:

La mujer debe adorar al hombre como a un dios. Cada mañana debe arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y, con los brazos cruzados, preguntarle: “Señor, ¿qué deseáis que haga?”.

Con esos antecedentes resulta altamente difícil la emancipación de la mujer en cualquier sociedad moderna, con más razón en las orientales y mesorientales, donde viven atadas a los mandatos de los textos sagrados. Si en Occidente se respetara el Levítico, por decir algo, las mujeres serían víctimas de muchas injusticias. Dictadas por Dios, eso sí, porque a Dios lo ponían de pretexto para todo. Y lo siguen poniendo… Acá por lo menos la esclavitud es voluntaria en muchos casos, como el que dio pie a la letra del inolvidable Severo Mirón: “que la vida como un perro pasaré / sin hablarte sin llorar sin un reproche / siempre tirada a tus pies / de día y de noche”. No pues así ni quién diga nada. En su gusto y en su gana, ni su tata ni su nana.

Jazz

Así dice el recado de mi amigo Jorge flores Saldaña, director del Grupo Ensamble Luz Cristalina de Tapachula: Ojalá puedan asistir este jueves 28 de octubre de 2010 al encuentro de jazz que será el concierto de clausura del 4o festival cultural del soconusco, en el Auditorio del CEA a partir de las 19 horas. El proyecto Luz Cristalina surge en el 2007 en la Ciudad de Tapachula, Chiapas, con el propósito de lograr un punto máximo de expresión artística a través del jazz y  la improvisación, y  tiene sus antecedentes en los proyectos “Azul Picante” (2001) y “Madero Jazz Ensamble” (2006) y está ligado al proyecto de rock y blues “Zopilote” (1990 a la fecha). Su música ha sido transmitida por Océano FM 102.7 en Tapachula, Chiapas y por Radio UNAM en el programa “Panorama del jazz” que conduce el maestro Roberto Aymes en el Distrito Federal y por Internet. El repertorio de Luz Cristalina lo constituyen principalmente temas originales. En 2010 se presentan en el centro cultural independiente “A Puerta  Abierta” como cuarteto y está integrado de la siguiente manera: Jorge Flores Saldaña en el piano; Rolando Alcalá Silva en la batería; Óscar Arellano Ochoa en el bajo eléctrico y Rolando Arellano Ochoa en el sax alto. Informados estamos, así es que si le gusta la buena música, sobre todo la producida en Tapachula, no se lo pierda.

Oktoberfest

En la Escuela de Lenguas de la Unach se va a celebrar el Oktoberfest, festival de octubre que se lleva a cabo en Munich, Alemania, tradicionalmente. Yo todavía dudo —aunquer todo puede suceder— que circule la cerveza alemana en cantidades navegables, principal  atractivo del Oktoberfest de aquel país. Digo que todo puede suceder, porque por ejemplo, en Tonalá, para la fiesta del Tata Chico, la cantidad de chela que se ingiere puede compararse, proporcionalmente, a la que se bajan los alemanes en la celebración de este mes. Me van a decir que también hay actividades culturales. Es cierto, pero lo que más se sabe es acerca de la cantidad bestial de cerveza que beben los alemanes y sus invitados de todo el mundo. Pues a ver cuánta circula en la Unach, en Lenguas, porque de lengua me como un plato (y a la veracruzana, hasta dos).

Todos Santos

Ya viene ese día y el de los Fieles Difuntos, con lo que aparece aparejado el incremento del precio de las flores, porque los comerciantes de ese producto aprovechan la demanda aumentada por unos días. En Tuxtla ya se registraron las primeras alzas en el precio. Y ni cómo hacerle, porque la tradición de Día de Muertos en nuestro país está más arraigada que los nopales y las tortillas juntos. Lo ideal sería que la gente no comprara nada y rcordara a sus muertos con el corazón, con acciones de bondad, de otro modo no costoso, pero pedir eso sería casi una blasfemia y un sacrilegio, porque la gente cree que con flores es la única forma de honrar a quienes se fueron de este mundo. Entonces que los vivos se aprovechen, no hay para dónde hacerse.

Ya acabó ya

Feliz inicio de semana. Nos vemos mañana con más títeres. Gracias por sus correos. Sale.